Arquitectura y colaboración, más allá de los prejuicios

Generar espacios, vivirlos, habitarlos, son algunas de las grandes satisfacciones de los arquitectos. Si pensamos en arquitectos importantes en la historia de México, se nos viene a la mente Luis Barragán, Teodoro González de León o Agustín Hernández, pero… ¿Y las mujeres?

La arquitectura es una actividad que desde siempre se ha considerado hecha para el hombre. Aunque si indagamos un poco sabríamos que el primer arquitecto fue mujer, y que desde la reina- faraón Hatshepsut hasta la musa inspiradora de Frank Lloyd Wright, Marion Mahony Griffin, las mujeres han tenido que sortear toda clase de obstáculos para enaltecer su valor como arquitectas en tiempos donde los prejuicios para con la arquitectura eran avasalladores.

Mahony Griffin fue de las primeras mujeres en el mundo en recibir un título en Arquitectura por el MIT. Fue la primera empleada de Frank Lloyd Wright y quién iba a decir que dentro de la mente arrogante del gran arquitecto, Mahoney, influyera considerablemente en el desarrollo de la idea de las “Casas de la Pradera” atribuidas solamente a él.

O qué decir de Lilly Reich, mente maestra de Mies Van der Rohe, en épocas donde la revolución de diseño de mobiliario era prominente, los diseños de Mies no hubieran sido posibles sin esta mujer. Se decía que Mies, raramente le pedía opinión a alguien y cuando lo hacía sus oídos sólo podían escuchar los consejos que de ella saliesen.

Un claro ejemplo de colaboración en campos del diseño industrial fue dado por la pareja Charles y Ray Eames, quienes cambiaron el escenario de la arquitectura moderna y el mobiliario de aquella época. Con gran sentido aventurero, Charles y Ray Eames volcaron su curiosidad y entusiasmo ilimitado en creaciones que los convirtieron en un equipo de diseño formado por esposo y esposa, verdaderamente grandioso. Su sinergia exclusiva dio como resultado una apariencia totalmente nueva en el mobiliario

“Todo lo que puedo hacer Ray lo puede hacer mejor”- Charles Eames

La mujer desde el siglo XX ha conquistado un espacio creciente en la sociedad, ha elevado la voz y se ha organizado en pos de sus derechos y ha demostrado su capacidad laboral e intelectual; sin embargo, hay aún un vasto campo de desigualdad en los salarios y en la promoción profesional.

En México, de acuerdo con los datos de la Asociación Nacional de Universidades e Institutos de Enseñanza Superior (Anuies), en 2014, el porcentaje de mujeres egresadas de carreras como arquitectura y urbanismo fue del 38%; aún podemos decir que el campo laboral denota cierta preferencia hacia los hombres, aunque vemos un incremento del 3% si lo comparamos con los datos de hace tres años.

Arquitectas como María Luisa Dehesa, quien fuese la primer arquitecta mexicana en graduarse de la entonces Escuela Nacional de Arquitectura, en 1937, dejó muy en claro que la profesión debía ser revalorizada desde el punto de vista femenino. La educación elemental de María Luisa fue caracterizada por el rigor de su padre al enfrentarla a retos anteriormente sólo permisibles para varones, e incentivada por su madre quien le vio habilidades prácticas hacia el dibujo desde muy pequeña. Su padre siempre le decía :

 

“Tu debes aprender de todo, eres la mayor, así que eres el hombre de la casa”.

 

 

En un mundo como este, hoy en día es difícil concebir a la profesión sin la frescura el carácter y la creatividad de una mujer. Festejemos a todas las mujeres y hombres que vuelven a la arquitectura un mundo cada vez más amplio en posibilidades. El campo de la arquitectura se esta homogeneizando, y es necesario. Felicidades Arquitectos.

Charles y Ray Eames