Después de pasar años sumergido en las profundidades de los libros, las entregas finales y exámenes, por fin has visto la salida del túnel, -¡Estoy listo, estoy fresco y me quiero comer el mundo! – es tu nuevo mantra, pero  ahora toca enfrentar la fuerte luz del exterior, cambiar las entregas por los CV y los exámenes por las entrevista de trabajo. Para evitar que el panorama se ponga denso, te damos algunos consejos para ayudarte a conseguir ese primer empleo.

El currículum, enfócalo.

Lo primero que te puede cruzar por la mentes es “no tengo experiencia, ¿qué voy a poner?” y claro es algo que puede quitarle el sueño a muchos, pero no dejes que te reste; resalta tus metas laborales, conócelas bien y exprésalas de manera precisa, dale importancia colocándolas después de tus datos personales, incluye links de algún blog, pagina web o perfil personal que tengas. Describe la formación académica, talleres, seminarios, logros y diplomados que tengas, ponle importancia a tus habilidades y menciona las redes sociales que manejas, la experiencia laboral puede quedar en segundo plano. También crea varias versiones de tu CV dependiendo la empresa y el puesto que solicitas.

Buscar empleo

La gran cantidad de portales online dedicados a la oferta laboral son una excelente forma de depurar y especificar tu búsqueda, ya elegidas las opciones es bueno darse a la tarea de investigar la empresa y  las personas que trabajan en ella, echa mano de todo lo que puedas, sitios web, RRSS, directorios, noticias, etc. Todo ayuda para que tu candidatura sea lo más acertada posible.

El networking, tanto el virtual como el presencial son una excelente manera de crear contactos y hacerles  saber que estas en búsqueda de empleo, recuerda resaltar por qué eres una excelente opción, de manera detallada, clara y breve, dejando claro que sabes exactamente hacia donde te diriges.

La entrevista

Temida, muchas veces odiada pero obligada, lo primero es que ya llegaste hasta este punto, obvio les interesó tu perfil y aunque eso no garantiza nada, es un buen comienzo; relájate, enfócate, nada de morderse la uñas, estar distraído o bostezar; ten bien claros tus logros y estrategia para mencionarlos sin problema, llega a tiempo, se cuidadoso con tu imagen, se honesto y concreto en tus respuestas, apaga el celular, se atento y cordial con todos, no solo con el entrevistador. Lo más importante es la actitud segura con la que te desenvuelvas y que aún estando nervioso, puedas dejar claras cuales son tus fortalezas. Y por último, terminado el proceso y transcurridos los días no está demás hacer una llamada, que se den cuenta lo interesado que estás de formar parte de su equipo.

Esperamos que la información te sea de utilidad. Te invitamos a comentar, compartir y visitarnos pronto, tenemos contenido nuevo cada semana.

Autor: Adán Domínguez Quiterio.       

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