Cuando hablamos de la aplicación práctica de belleza, una de las manifestaciones más palpables en la vida humana es la arquitectura. Pero ¿La belleza es realmente lo que buscamos para encontrar confort?

Alain Botton

Alain de Botton

Alain de Button, escritor suizo y filósofo  ha enfocado su atención al rol de la belleza en la vida y peculiarmente de tipo arquitectónico en algunos de sus escritos. En su libro La Arquitectura de la Felicidad (2008) expresa desde la perspectiva de sus viajes y todo lo que ha visto, la arquitectura y la relación con las actividades humanas en distintas culturas.

Hay mucho que decir en cuanto al confort en la arquitectura, como en el siglo XX el arquitecto vienés Loos dijo que cada nuevo proyecto no era sinónimo de empezar de nuevo.  El canon arquitectónico del siglo XX se centraba en la idea del funcionalismo. Un ingeniero quien diseña un puente regido por ciertas restricciones impuestas, busca la solución más económica dejando en segundo plano la belleza. El autor comprende que de la misma manera, una morada debería ser práctica, de hecho los requerimientos prácticos deberían ser como diseñar un puente, poner de  moda la solución.

La actitud de los arquitectos modernos se basaba en que todo lo que es diseñado tiene un propósito en la arquitectura, ninguna de las partes meramente decorativas deberían ser eliminadas. Tal como Le Corbusier, pionero del modernismo, listo para demoler el centro histórico de Paris,  y en su lugar erigir una verdadera ciudad moderna de grandes rascacielos para separar completamente automóviles y peatones. Le Corbusier y su perspectiva de cambios radicales, tuvo una influencia decisiva en la arquitectura moderna y en muchas ciudades europeas, antiguos edificios fueron tajantemente derribados con el fin de hacer espacio para el futuro.

Botton cita a Ruskin, quien afirma que los edificios no solo son funcionales, sino que ellos también nos hablan y confirman las esperanzas que nos dirige a nosotros mismos. En un nivel más individual, la belleza es un anhelo de lo que está perdido, uno de los puntos principales del autor dice que el sentido de la belleza tiene que ser la búsqueda en las deficiencias psicológicas de un individuo para efectuar un balance.

Aún existen otros aspectos de estilo, uno de ellos es que el estilo debería contraponerse a la aproximación moderna funcional en la que las soluciones técnicas son universalmente válidas. Por ejemplo, se espera que los edificios de Japón sean distintos a los de Francia, reflejando diferentes climas y tradiciones. Pero también un edificio debería confirmar a la época y a su capacidad técnica, de lo contrario,  el estilo se degenera. De esta manera, cada ubicación y tradición debería proveer su propio idioma fuera del estilo que deba envolver.

Finalmente la estética no es más que solo una materia de idiosincrasia personal, el sentido de belleza no es innata pero si el efecto de la educación. De acuerdo con Botton, se pueden ubicar los diversos cambios en las perspectivas del arte a un número  limitado de impactos dados por un círculo muy reducido de personas.

Cuando somos invadidos por el gusto de desarrolladores comerciales, deberíamos tomar conciencia y desviar todas las referencias de las dos fuerzas que rigen en la sociedad moderna del occidente: dinero y libertad. Basta con señalar que la elección individual de los consumidores, es desinformada, ya que son el resultado de un limitado suministro de opciones.

A diferencia de  la mayoría de las actividades humanas, la arquitectura tiene consecuencias palpables y trascendentes, un mal libro se perderá, dejará rastro y después será triturado, pero un mal edificio que permanece en un lugar ejerce una influencia constante en el entorno y en la cultura.

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