1. Difícil pero no imposible

Para crear clientes satisfechos y leales, una buena práctica es seguir un proceso en cinco pasos: La escucha activa, la empatía, la disculpa, la resolución de problemas y el diagnóstico, son todas buenas técnicas que puedes utilizar durante situaciones difíciles. 

2. Escucha y se empático

Cuando se trata de clientes molestos, la diferencia entre escuchar activamente o no desempeña un papel crucial en la forma en que se desarrolla el resto de la interacción. Una vez que te ha explicado lo que le molesta, muestra empatía.  Es fundamental que se sienta escuchado y entendido.

3. Una disculpa a tiempo

Siempre y cuando seas sincero o sincera, nunca está de más una disculpa a tiempo cuando el cliente tiene una mala experiencia. Una disculpa, aunque no te responsabilice del problema, logra suavizar la situación.

4. Enfoque en la solución del problema

Pregunta a tu cliente qué cree que se debe hacer o presenta tu propia respuesta justa y realista al problema. En la mayoría de los casos, eso es todo lo que el cliente está buscando y puede proporcionar cierto grado de satisfacción.

5. Revisa tus acciones para aprender de la experiencia

Una vez que el cliente está satisfecho con la resolución de su problema, no se trata de señalar o culpar a nadie, sino de mejorar los servicios que ofrecemos y detectar áreas de oportunidad en nuestros procesos internos.

6. Revisa los puntos de control

Tu enfoque es el cliente y, como arquitecto y responsable de entregarle un proyecto que cumpla con sus requisitos y con sus expectativas, te corresponde mostrarle que él es tu prioridad. La revisión continua permite que logres brindar la mejor experiencia posible para ellos.

Trabajar con clientes enojados

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