Lo colectivo frente a lo individual

Lo colectivo frente a lo individual

Julio Amezcua
Ricardo Saslavsky

Reunirte con Julio Amezcua nunca es relajado, debes estar alerta ante una inteligencia que a primera vista muestra delicadeza y finos modales, pero en momento inesperados lanza comentarios irónicos o sarcásticos cuya profundidad pone a prueba una respuesta del mismo nivel.

Hace unas semanas, cuando llegué a at103 –inusual nombre del que hablaremos en otro momento– esperaba que Julio saliera a mi encuentro y divertirnos producto de notas ácidas.  Mi sorpresa fue verlo trabajando con su socio Francisco Pardo y un grupo de colaboradores, todos ellos hablando y dibujando al mismo tiempo.  Una escena más cercana a una cafetería universitaria que a la experiencia de ágora donde el filósofo/padre/líder enseña “la verdad” y el camino a seguir. Incluso un galgo francés buscaba su lugar desplazándose de un lado a otro, pero el grupo dejaba fuera de lugar a la mascota por el único detalle de no compartir el mismo lenguaje.

Después de un aromático café y varias páginas de una revista italiana en una mesa lateral, finalmente Julio se acercó y me recordó que en su oficina las ideas fluyen entre todos y aunque existan jerarquías, como despacho, esperan que el resultado sea colectivo.

— Como sabes, esperamos que en esta oficina no exista la firma de un solo hombre, el resultado es un híbrido de todas las ideas.  Nos interesa que el producto sea el mejor posible, basado en las ideas de un grupo fusionado.

Si Benedetti nos recuerda que “…en la calle codo a codo somos mucho más que dos”, podríamos pensar que en los despachos donde las ideas son producto de un ejercicio colectivo, la suma de 2+2, lejos de 4, nos arroja 22.

¿Qué opinas, es mejor trabajar con un equipo o hacerlo en equipo?

Lo colectivo frente a lo individual