La tecnología avanza día con día y en el sector de la construcción, lo que antes parecía imposible es cada vez más común encontrarlo ya aplicado en proyectos de todo el mundo.

¿Alguna vez imaginaste que una “impresora” construyera un edificio?

En 2008, Winsun New Materials se convirtió en la primera compañía que utilizó una impresora 3D para construir un edificio y en la actualidad estos proyectos han ido ganando terreno.

La impresora 3D mide 150 metros de largo, 10 de ancho, y 6,6 metros de alto y emplea una “tinta” creada con escombros y desechos industriales, más ligero que el concreto normal.

Winsun ya ha logrado imprimir un grupo de viviendas de cinco plantas en un mes, una mansión de corte europeo en tres días, y varias casas tradicionales chinas con patio interior en dos, entre otros proyectos.

El año pasado en Dubái, Cazza Construction construyó un edificio de oficinas impreso en 3D, el cual incluyó la construcción de los muebles en el interior. Únicamente requirió 17 días imprimir la estructura del edificio, y sólo dos su instalación.

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El costo de estas oficinas fue de 140,000 dólares e involucró un mínimo de mano de obra y procesos de construcción. Se calcula que este sistema es entre 50% y 80% más barato que erigir de la manera tradicional. Dubai planea que para el 2030, al menos el 25% de sus edificios sean impresos.

Al principio, este sistema de construcción no contaba con la total aprobación de los arquitectos. Pero actualmente se han impreso ya una cantidad importante de edificios con nuevos materiales de revestimiento que permiten dar a los edificios la apariencia de los tradicionales, haciendo evidentes los avances de este tipo de tecnología. Además permite trabajar en dos formas diferentes: partiendo de un plano arquitectónico o escaneando una detallada maqueta tridimensional.

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